Día 259 (02 de enero)

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El arzobispo de Managua, el cardenal Leopoldo Brenes, afirmó que recibió algunas llamadas antes de tomar la decisión de cancelar la tradicional procesión del 1 de enero en la capital. “Podría haber choques (disturbios), me imagino yo” respondió Brenes ante las preguntas de los periodistas. Brenes tomó decisión de suspender la procesión después de recibir llamadas diciéndole que podrían haber incidentes.

El también presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), no reveló el nombre de las personas que le hicieron las llamadas. Durante la eucaristía del 1 de enero, la iglesia católica pidió a los fieles su comprensión por no haberse hecho la procesión que tenía pensado salir del Colegio Cristo Rey hacia la catedral de Managua, como ha sido en años anteriores, agregando que la decisión se tomó “por la seguridad y el bienestar de los fieles”.

El régimen de Ortega-Murillo y la Iglesia Católica se mantienen enfrentados desde que comenzó la crisis sociopolítica en Nicaragua.  Durante los momentos más álgidos de las manifestaciones los obispos católicos ordenaron a sus templos abrir las puertas a los ciudadanos que fueron atacados por la policía y los grupos de choque.